Entrega por parte del discípulo, responsabilidad por parte del Maestro; ése es el puente.
Y siempre que te encuentres en condiciones de entregarte, aparecerá el Maestro.
El Maestro está aquí. Los Maestros siempre han existido.
El mundo nunca ha carecido de Maestros, siempre ha carecido de discípulos. Pero ningún Maestro puede nunca empezar nada a menos que uno se entregue. De modo que siempre que tengas la posibilidad de entregarte, no la desperdicies.
Incluso aunque no encuentres a nadie a quien entregarte, entrégate simplemente a la Existencia.
Pero siempre que se presente una situación en la que puedas entregarte, no la desperdicies porque entonces estás en la frontera, estás entre el sueño y el estar Despierto.
¡Simplemente entrégate!
Si puedes encontrar alguien a quién entregarte, correcto.
Si puedes encontrar alguien a quién entregarte, correcto.
Pero si no puedes encontrar a nadie, simplemente entrégate al universo, y el Maestro aparecerá; llegará. Llega siempre que surge la entrega. Te vuelves vacío, hueco, y las fuerzas espirituales se precipitan hacia ti y te llenan.
Recuerda pues que siempre que sientas que has de entregarte, no pierdas la oportunidad. Puede que nunca se presente de nuevo o puede que lo haga solamente después de unos siglos, y muchas vidas serán innecesariamente desperdiciadas.
Recuerda pues que siempre que sientas que has de entregarte, no pierdas la oportunidad. Puede que nunca se presente de nuevo o puede que lo haga solamente después de unos siglos, y muchas vidas serán innecesariamente desperdiciadas.
Siempre que llegue el momento, entrégate.
Entrégate a lo Divino, a cualquier cosa, incluso a un árbol, porque lo que cuenta no es a quién te entregas; lo que cuenta es que te entregues. Entrégate a un árbol, y el árbol se convertirá en tu Maestro. Entrégate a una piedra, y la piedra se convertirá en Dios. Lo que cuenta es entregarse. Y siempre que uno se entrega, siempre llega alguien que se responsabiliza por ti.
Entrégate a lo Divino, a cualquier cosa, incluso a un árbol, porque lo que cuenta no es a quién te entregas; lo que cuenta es que te entregues. Entrégate a un árbol, y el árbol se convertirá en tu Maestro. Entrégate a una piedra, y la piedra se convertirá en Dios. Lo que cuenta es entregarse. Y siempre que uno se entrega, siempre llega alguien que se responsabiliza por ti.
Esto es lo que significa iniciación.
OSHO



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